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SALUD

03/03/2003
Esperanza para el lesionado medular

La esperanza está abierta. Se llama regeneración neuronal de la médula espinal y parece tener visos de éxito, de momento en animales de laboratorio, en un trabajo realizado por el Instituto Karolinska, de Estocolmo. Más de la mitad de lesionados medulares -de origen traumático- en nuestro país se debe a accidentes de circulación. Una mayor coordinación de los servicios y el correcto manejo del traumatizado son esenciales para estabilizar la lesión.

por José M. Puig de la Bellacasa

Introducción

El cerebro y la médula espinal no se regeneran o apenas lo hacen, a diferencia de lo que ocurre en el sistema nervioso periférico. Ya lo intentó Francisco Tello, en 1911, trabajando con neuronas de conejos. La razón de ello parece estribar no tanto en la incapacidad intrínseca de regenerarse, sino en la existencia de factores inhibitorios de esta regeneración producidos por los oligodendrocitos, células gliales que proveen la mielina (vaina protectora) que recubre los axones en el sistema nervioso central (SNC), así como en la falta de señales adecuadas que puedan estimular y orientar un proceso regenerativo.

Estos factores forman parte del precio que pagamos los seres vivos por tener un SNC sumamente especializado y complejo, relativamente cerrado, aislado (protegido por estructuras óseas), en el que la dotación neuronal está fijada de antemano en el período perinatal (embrionario), y la regeneración neuronal no ha sido primada en el proceso evolutivo, tal como ocurre en el sistema nervioso periférico.

Anticuerpos

Ante esta perspectiva, las neuronas, para regenerar sus procesos y orientarlos de forma que consigan restaurar las conexiones existentes previas a la lesión o el traumatismo, requieren tanto de estímulos positivos como de la ausencia de estímulos negativos. Uno de los métodos para reducir la influencia negativa de los factores inhibitorios producidos por los oligodendrocitos consiste en el tratamiento con anticuerpos dirigidos contra éstos. Los estudios pioneros de J. A. Aguayo en Canadá en los años 80 revelaron que la regeneración de las neuronas en la médula espinal de rata es posible cuando se usan nervios periféricos a modo de injerto. En estos nervios, la mielina está suministrada por células de Schwann que, a diferencia de los oligodendrocitos, promueven la regeneración del SNC.

El equipo formado por Lars Olson del departamento de Neurociencias del Instituto Karolinska de Estocolmo, con el que trabajan H. Cheng, Y. Cao (ver “Science” 273, 510-513, 1996) en colaboración con el Instituto de Neurología de Taipeh, ha realizado la conexión de regiones de la médula cortadas utilizando nervios periféricos (intercostales) aplicando unas técnicas de microcirugía sofisticada para conseguir un grado de recuperación en ratas que tenían lesiones en la médula espinal. Y han podido demostrar la regeneración funcional en médulas adultas de estos animales. Los axones corticoespinales en sentido descendente desde el cerebro pueden viajar a través de estos “puentes” de nervios periféricos, salvando así la interrupción de la médula espinal. Lo novedoso del caso radica en que en este experimento la médula había sido completamente seccionada, lo que hace el experimento aún más difícil, aunque no refleja exactamente la situación del paciente, que normalmente se refiere a contusión o trauma (daños parciales), pero no a interrupción física total de la médula espinal. Aun en estas condiciones extremas, el experimento muestra una recuperación -aunque sea muy limitada- de algunas funciones motoras, y es este hecho, junto con el que los axones pueden viajar a través del puente del nervio periférico, lo que permite un cierto optimismo. El trabajo de Lars Olson y otros científicos constituye, de hecho, una demostración de que se produce crecimiento inducido del sistema nervioso central tras un corte completo de la continuidad medular o espinal.

Entre los factores que promueven el crecimiento, se cuenta el Nerve Growth Factor (NGF). La investigación en neurociencias trabaja para conocer cuáles son los factores tróficos necesarios para el crecimiento, regeneración y supervivencia de cada uno de los tipos de neuronas del SNC.

Factores tróficos

«En el caso del experimento de Cheng y Olson y su equipo -dicen Jorgina Satrústegui y Alberto Martínez Serrano, del Centro de Biología Molecular “Severo Ochoa” de la Universidad Autónoma de Madrid- ha sido el “Fibroblast Growth Factor” (FGF) ácido, el que se utiliza, impregnado en un sello de fibrina a través del cual se realizó la conexión de los nervios periféricos. El experimento del Instituto Karolinska indica que es posible cruzar axones que van desde el cerebro a regiones que se han separado de la médula por una transección (sección longitudinal) y esto es en sí mismo importantísimo. Sin embargo, el grado de recuperación funcional es muy limitado. La relevancia de estos hallazgos está, por tanto, limitada a una observación científica básica, sin que tenga aplicación inmediata a la situación clínica.», señalan los expertos.

Estos trabajos, a juicio del doctor Martin E. Schwab, del Brain Research Institute, de la Universidad de Zurich (Suiza), indican que «resulta posible que las fibras que se regeneran sean susceptibles de conectarse adecuadamente con los circuitos que gobiernan las diferentes funciones que organiza y gobierna el sistema nervioso central. Sin embargo, los mecanismos detallados en el nivel molecular y celular deben aún ser elucidados.» (“Nature Medicine”, septiembre 1996).

Desde luego se trata de un alarde de las técnicas de microcirugía que han permitido una regeneración y una conexión medular, verificada con una mejora anatómica y funcional. El resultado funcional de tales “puentes” ha sido medido según baremos estándares y se considera una semilla en el camino de la reparación de las lesiones neuronales. Existen otras experiencias intentan obtener células de Schwann procedentes de autotrasplantes humanos mediante biopsias de nervios periféricos, o bien proceder a una regeneración axonal en injertos de células de Schwann en médulas de rata.

La prednisolona

Desde hace ya bastantes años se está actuando de forma útil frente a la lesión medular. La administración de prednisolona a altas dosis dentro del plazo de ocho horas después de producirse la lesión, experimentada por M. B. Bracken en un ensayo clínico multicéntrico (ver “New English Journal of Medicine”,322,1405,1411, 1990), reduce las reacciones bioquímicas nocivas postraumáticas. En el año 1978 se formó en Estados Unidos un grupo, el National Acute Spinal Cord Injury Study (Nascis I), que realizó un estudio multicéntrico sobre la prednisolona como inhibidor de la oxidación lipídica subsiguiente a la lesión, estudio que continuó en el período 1985-1990 (Nascis II) en que se publicaron los positivos resultados de este enfoque. Asimismo, también los laboratorios siguen desarrollando nuevos fármacos para intentar reducir el daño neurológico que se produce como consecuencia de este tipo de accidentes medulares.

Como se ha podido observar por todo lo expuesto en este artículo, han sido -y lo siguen siendo- numerosos y significativos los esfuerzos que han llevado a cabo equipos distintos, cuyos trabajos han podido cristalizar en los últimos años en diversas direcciones. Lo cierto es que hablar de regeneración medular era algo casi impensable hace solamente unos diez años, indica Miquel Sarrias, director de la Fundació Institut Guttmann. Ha llovido mucho desde que un médico del antiguo Egipto escribió en el Papiro Quirúrgico que las lesiones de médula espinal no tenían esperanza, y recomendaba no administrar agua a los soldados así heridos…

Pero, con los avances que se realizan, en los años venideros, la anhelada regeneración neuronal tendrá que decir su palabra y la dirá en voz alta. En la regeneración de estas neuronas están puestas las esperanzas para que el esfuerzo rehabilitador funcional dé fruto más allá del nivel que hoy por hoy es alcanzable.

Como dijo hace ya unos cuarenta años el especialista Ralph Gerard, «una vez nos demos cuenta de que la regeneración es intrínsecamente posible, es cuestión de ponerse manos a la obra.». Tarea dura, pero que ya se ha comenzado.



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