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SALUD

10/02/2003
¿Se va a curar la paraplejia?

Periódicamente aparecen, por lo general magnificadas, noticias sobre supuestas prontas curas o mejorías espectaculares de la lesión medular. Incluso existe una página web de una asociación norteamericana que responde al sugestivo título de “Curar la parálisis ya”. Es obvio que se trata de una formulación nada realista.

Fotografía del Dr. José Mendoza Sarmiento

José Mendoza Sarmiento es Médico Rehabilitador y paraplejista. Es Jefe del Departamento de Rehabilitación del Hospital Nacional de parapléjicos de Toledo.

Creo que todo el mundo sabe (otra cosa es que uno no se quiera enterar) que, hoy por hoy, la lesión medular completa es irreversible, si bien es cierto que algunas cosas se están moviendo poco a poco en el terreno de la investigación. Por ello es por lo que puede ser oportuno hacer algunas consideraciones sobre el tema.

Podemos comenzar con el tópico norteamericano de que hay buenas y malas noticias acerca del tema. La mala, referida con anterioridad, es que no hay cura para la lesión medular y, por ende, tampoco para sus consecuencias (parálisis, problemas de esfínteres y piel, etc). Las buenas noticias aluden, primero, a que en estos últimos años se está investigando bastante más que en el pasado. De la investigación siempre sale algo, aunque supone un camino lento y fatigoso en el que tardan mucho en verse los resultados concretos; aún así es el mejor camino.

La casi imposible restauración quirúrgica de médula

La médula espinal de los mamíferos es una estructura anatómica y fisiológicamnete muy complicada. Después del cerebro, es la parte más delicada de nuestro cuerpo. En un espacio mínimo (como dos bolígrafos de largo con muy poco diámetro) recoge decenas de miles de neuronas (células nerviosas, origen de los nervios) y cientos de miles, casi millones, de fibras nerviosoas. Una pierna o un brazo, verbigratia, en un espacio mayor tienen cien veces menos fibras nerviosas en sus nervios y ninguna neurona. Cuando un accidente destroza un brazo o una pierna, nada impide a los cirujanos y a la medicina que la reparen. Sin embargo, todo el mundo parece exigir algo que no es posible, es decir, reconstruir una médula lesionada. Se podrá pensar en reconstrucciones quirúrgicas de la médula cuando se haya conseguido con éxito total recomponer nuevos brazos o piernas destrozados. Y aún así la médula es mucho más compleja.

Los falsos milagros

Los hombres tenemos una mezcla compleja de raciocinio y de irracionalidad. Por este motivo, aunque la razón indique que no existe nada que haga crecer el pelo en los calvos, se siguen vendiendo crecepelos que no sirven en absoluto para nada.

Tanto así que ya se ha extendido la expresión coloquial “vendedor de crecepelo” referida a aquellas personas que abusan de nuestra credulidad.

Creo que no hace falta aclarar que denomino “falsos milagros” a toda la serie de tratamientos pseudomilagrosos que prometen curar y hacer andar a miololesos. Yo no he visto funcionar ninguno de esos sistemas ni tratamientos, y tampoco sé de nadie que lo haya podido comprobar.

Podría citar numerosos casos que reflejan esta realidad, algunos tan conocidos como el neurocirujano de Toronto que cosía médulas en el año 1970, que apareció incluso en la revista Time, desmetido poco tiempo después por el profesor Guttmann; el neurocirujano ruso y su ayundante cirujano ortopédico, que hablaba de las impresionantes mejoras de pacientes que nadie conoció nunca; el profesor de neurocirujía de Miami, que llegaba a cobrar entre 4 y 6 millones por intervención y que finalmente se retiró tras ser condenado por los Tribunales. Otro de los últimos casos es el de la electroterapia, la electroestimulación artificial, de tratamiento muy útil y que los paraplejistas usamos ampliamente pero que no regeneran nada.

Cada uno de estos casos mentados daría lugar por su extensión a otro artículo, pero sólo voy a ahondar en aquellos que siguen vigentes. Existen neurocirujanos cubanos que aseguran haber perfeccionado las técnicas rusas, y que diezman a los clientes a fuerza de prometerlas la cura de la hemiplejía y paraplejía.

Respecto de la electroterapia molecular que produce, supuestamente, una importante regeneración medular, se pueden observar varios anuncios en Internet. Ahora estoy tratando de obtener mayor y contrastada información al respecto. Lo poco que se puede refrendar hasta ahora es algún que otro éxito en un laboratorio, pero nada serio en cuanto a aplicaciones clínicas.

Cómo advertir un posible fraude

El hecho de que alguna personas aseguren que la lesión medular tienen cura puede provocar confusión entre los afectados y sus propios familiares.

Conviene comprobar que los que proponen esas mejoras son personas con experiencia en el tema, y conocidos en ambientes científicos de las lesiones medulares.

En España esto puede ser tan fácil como cotejar su identidad en el registro de la SEP (Sociedad Española de Paraplejía), Aspaym, u otras de las muchas que existen. Si se traspasan las fronteras, el registro al que debemos acudir será el IMSOP (International Medical Society of Paraplegia).

Otro factor que tenemos que analizar es si estos médicos acuden periódicamente a las reuniones científicas que se celebran o si publican en alguna revisa de estas características, ya que para aparecer en dichas publicaciones hay que pasar ciertos controles de personalidades entendidas en la materia.

Asimismo, cuando un método terapéutico es eficaz en cuanto a la solución de los problemas de los minusválidos, nadie lo guarda en secreto ni lo ofrece con cuentagotas, sino que se pone a disposición de la mayor cantidad posible de afectados por medio de hospitales públicos, seguridad social, instituciones benéficas, etc. Cuando dicha operación o tratamiento tiene un precio desorbitado convienen desconfiar por defecto.

Por último, sería de extrañar que parapléjicos con dinero no se hayan percatado de este avance definitivo y que, por el contrario, sigan en su silla de ruedas.

El verdadero milagro: asumir el hecho

Lo único inmensamente beneficioso que he visto y puedo conocer a lo largo de mis más de treinta años de paraplejista, es el conocer a personas que se han enfrentado a su situación y, como afirma Paco Vañó “se han quitado la silla de la cabeza y la tienen donde debe de estar”. Este milagro no se anuncia en ningún periódico, radio, televisión. Mis amigos parapléjicos me enseñan el verdadero milagro de seguir adelante. Y espero que esta receta milagrosa se extienda a todos.

La mejor noticia que puedo ofrecer es que la lesión medular puede ser asumida por todas las personas que se lo propongan, como lo demuestran cada día muchos mielolesos que luchan, trabajan, viajan, hacen reuniones, etc. En una palabra, que viven su vida y tiran hacia delante sin mirar atrás, para que no les ocurra como a la mujer de Lot.



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